De profesión…artista de la traducción

La traducción no pasa por el simple acto de poner en un idioma lo que está escrito en otro. Muy por sobre eso, quien se proclame traductor debe dominar a cabalidad el arte de la comprensión, de la interpretación y de la comunicación. Debe no sólo saber el significado lingüístico y la traducción literal de cada palabra, sino también captar la intención, emocionalidad y sentido de lo que se quiere traducir y verter todo eso en las palabras idóneas de un idioma completamente diferente y delimitado por la cultura que le es propia.

Les dejamos aquí una selección de curiosas frases que explican un un poco este hermoso arte:

“Para ser buen traductor no sólo hay que escribir muy bien, sino que también hay que ser un camaleón, ser capaz de escribir de muchas maneras distintas. No se puede traducir todo igual, que es lo que les pasa a los malos traductores”, Oscar Luis Molina, traductor literario

“En primer lugar, un traductor es un hombre que no tiene ningún derecho; sólo tiene deberes. Debe demostrar a su autor una fidelidad de perro, pero de un perro especial, que se comporta como un mono”, Maurice E. Coindreau, crítico literario y traductor de ficción

“Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio”,George Steiner, crítico literario, filósofo, novelista y educador

“El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego poner en pie a un nuevo ser viviente”, Alberto Manguel, antologista, traductor, ensayista, novelista y editor

“Traducir es siempre sacrificar; pero no ha de sacrificarse nada esencial”, Enrique Diez-Canedo, poeta post-modernista, traductor y crítico literario

 “Si el traductor hace su trabajo como debe, es un benefactor de la humanidad; si no, un auténtico enemigo público”, Miguel Sáenz, traductor español

“Traducir de una lengua a otra es el más delicado de los ejercicios intelectuales; comparado con él, los otros acertijos, del bridge al rompecabezas, parecen triviales y vulgares. Tomar un fragmento de griego y ponerlo en inglés sin derramar una gota ¡qué agradable destreza!”, Cyril Connolly, crítico literario y editor